En el mes de marzo de 2024, en el ejercicio de mis funciones como portavoz del Grupo Municipal VOX en el Ayuntamiento de Gijón, redacté y presenté un escrito formal dirigido a la alcaldesa, Carmen Moriyón. El objetivo de aquel documento fue denunciar la escalada de insultos, descalificaciones y actitudes hostiles que, en el marco de los plenos municipales, mantenían y mantienen de forma reiterada varios concejales de IU y Podemos.
Mi escrito partía de una convicción clara, el debate político debía desarrollarse con respeto institucional y rigor democrático. Por ello señalé que las manifestaciones ofensivas y agresivas degradaban la convivencia y desvirtuaban el trabajo que debía realizarse en la Corporación Municipal. En consecuencia, solicité la intervención moderadora de la alcaldesa en su condición de presidenta del Pleno, con el fin de restablecer la normalidad y garantizar la corrección en las sesiones.
La comunicación fue complementada con una nota de prensa, a través de la cual se dio difusión pública a la posición de VOX. En ella subrayé que “las malas maneras mostradas se alejaban del debate político para centrarse en la descalificación, la agresividad y el conflicto” y reiteré la necesidad de “frenar las manifestaciones insultantes durante plenos y comisiones”.
Este episodio constituye un ejemplo significativo del modo en que ejercí la portavocía municipal: con un enfoque orientado a la defensa del respeto institucional y de la convivencia democrática. En aquel momento, entendí que la mejor respuesta frente a las campañas de hostigamiento político era mantener firmeza y recurrir a los cauces institucionales, reforzando así la legitimidad de nuestra labor en el Ayuntamiento de Gijón.



